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viernes, 11 de noviembre de 2016

EMPODERAMIENTO

¡Bienvenidos de nuevo a Psicozeta!
En la entrada de hoy, trataré de definir un término que últimamente está en auge, el EMPODERAMIENTO DE LA MUJER.

Y ¿qué es exactamente el empoderamiento?

El empoderamiento es una estrategia reconocida por la ONU para conseguir la igualdad de las mujeres. Es el poder que tenemos las mujeres para transformar nuestra situación de subordinación a situación de igualdad. Sería, como la propia palabra indica, tener poder sobre sí misma, que cada mujer sea dueña de su propia vida y tenga capacidad de decisión.

De una forma más específica, definiríamos el empoderamiento de la mujer como "un sentimiento de fortaleza interna y confianza para dirigir la propia vida, así como la capacidad de influir en los procesos sociales que afectan a las mujeres y pasar a considerarse protagonistas conscientes y capaces de transformar la sociedad hacia un modelo más justo e igualitario."



El empoderamiento en la mujer, lleva consigo un aumento del autoestima de la misma, de sus capacidades, su educación, información y sus derechos.
La mujer empoderada no reacciona según lo que dicta el entorno y los estereotipos de género. No se rige por lo que las viejas creencias, como mujer dictan que "puede o no puede, debe o no debe" hacer.

La mujer empoderada conoce sus debilidades y fortalezas, es inconformista, desafía lo convencional y actúa según sus principios y sus valores.

Esta mujer, se rige por los siguientes principios:

  1. Conócete a tí misma. La mujer empoderada es consciente de sus propias necesidades. Actúa según sus principios y sus valores y no se deja manipular por las demandas de los demás.
  2. Lidera tu propia vida. La mujer empoderada sabe que es autora de su forma de pensar, sentir y actuar y que es ella la única responsable de su felicidad y de su éxito. En lugar de pedir permiso o buscar constantemente la aprobación, actúa según su propio criterio, sus deseos y necesidades.
  3. Actúa de acuerdo con tus prioridades. La mujer empoderada se concentra en sus metas, establece de forma clara sus objetivos y los persigue con decisión y determinación. Se escucha a sí misma y focaliza su energía en lo verdaderamente importante para su desarrollo personal y profesional. Sabe establecer límites claros para que los demás no invadan ni su espacio ni su tiempo; interioriza esos límites y los defiende de forma asertiva.
  4. Dedícate el tiempo que te mereces. La mujer empoderada busca constantemente el equilibrio entre su vida personal y su vida profesional. Dedica el tiempo que considera necesario para mimarse, cuidarse y descansar.
  5. Construye tu propia red de apoyo emocional. La mujer empoderada sabe que su felicidad no pasa necesariamente por tener pareja. Construye una red de apoyo emocional más amplia para cubrir sus necesidades afectivas. No está dispuesta a renunciar a su identidad o realización personal por tener pareja; y no le interesan las relaciones construidas sobre la base de la dependencia emocional.
  6. Solicita lo que deseas. La mujer empoderada pide clara y explícitamente lo que desea en lugar de quejarse. Se comunica de forma asertiva y está preparada para aceptar un no por respuesta.
  7. Toma tus propias decisiones. La mujer empoderada es consciente de que la responsabilidad de tomar decisiones sobre su propia vida recae sobre ella. No se siente coaccionada por lo que otros desean o esperan que hagan; tiene un sistema de opiniones propio en función del cual elige y actúa. Aunque está dispuesta a replantearse estrategias y escuchar otras voces, pero es ella la que decide qué hacer y por qué.
  8. Compórtate de forma activa y resolutiva. La mujer empoderada no espera que la rescaten. Asume la responsabilidad de generar acciones y de hacer que sucedan cosas. Toma la iniciativa y actúa con valentía y decisión hasta alcanzar sus metas. Es perseverante y flexible. Persiste en su esfuerzo y está dispuesta a cambiar el rumbo de la acción hasta lograr los resultados que desea.
  9. Fortalece tu autoestima. La mujer empoderada no deposita su autoestima en la mirada de los demás. Es autocrítica, pero no se castiga. Apuesta por su singularidad y construye límites voluntariamente para diferenciarse de otros. Está contenta consigo misma porque concibe la belleza como algo más que los criterios restrictivos de la sociedad. "Ha cambiado la cohibición de un cuerpo bajo la luz de los focos por la seguridad de un cuerpo que irradia su propia luz."
  10. Equilibra tus necesidades con las de los demás. La mujer empoderada no sólo se preocupa y se ocupa de sí misma, también lo hace con las personas de su entorno. Es realista con respecto a la capacidad individual para realizar las actividades cotidianas y sabe donde están los límites de lo que puede gestionar. No aspira a llegar a todo ni a ser perfecta.

Una vez establecidos estos principios, solo me queda animaros a ponerlos en práctica. Aun queda mucho trabajo por hacer para conseguir la igualdad, y lo más fácil lo tenemos en nuestra mano, es empezar por nosotras mismas, empoderándonos.

Un saludo y gracias por leerme.



Fuente: desconocida

jueves, 13 de octubre de 2016

¿QUÉ ES EL FEMINISMO?

     Hoy os traigo una entrada que considero más que necesaria. Prácticamente desde que empecé con el blog, hablé con una amiga Educadora Social y muy activa en temas de igualdad, sobre lo necesario que era explicar este término: FEMINISMO. Hablamos de hacer una entrada en conjunto (no, no me he olvidado de ti), pero entre unas cosas y otras, no hemos podido. Es un tema que da mucho de sí y del que si nos ponemos a hablar, no terminamos. Estoy segura de que todas hemos oído en alguna ocasión a alguien decir "yo no soy feminista (a veces incluso dicen yo no creo en el feminismo...), yo soy de los/las que quieren igualdad", pues bien, esa gente igual necesita leer algo más e informarse... y para eso hago esta entrada.

     Hace unos días, empecé un curso de Promotora de igualdad, impartido por Marisa Rebolledo Deschamps (si buscáis su nombre en google, os saldrá abundante información sobre sus publicaciones y trayectoria profesional). Entre el material que nos ha facilitado, se encuentra el texto que a continuación, con su permiso, voy a compartir con vosotros. Considero que explica con total claridad el término FEMINISMO. Definiendo a su vez otros términos que pueden llevarnos a confusión.
Os invito a leerlo y disfrutarlo, y compartidlo con todo aquel/aquella que os diga la frase de la igualdad...


FEMINISMO-ANTIFEMINISMO: UNA HISTORIA DE ANTÓNIMOS Y SINÓNIMOS

     Hace ya algunos años, la feminista norteamericana Susan Faludi presentaba en su libro "Reacción" el retrato del antifeminismo triunfante en Estados Unidos durante la época Reagan. Posteriormente este estudio ha quedado colmado con la publicación de "Un siècle d´antifeminisme" (Un siglo de antifeminismo), una excelente obra colectiva dirigida por Christine Bard, historiadora de la Universidad de Angers. Para presentar las múltiples facetas del antifeminismo a lo largo del siglo que termina, Christine Bard se ha rodeado de especialistas que exploran el antifeminismo en la política, en la literatura o en el cine, en los sindicatos, en el mundo académico o en los medios de comunicación.

     El antifeminismo tiene como particularidad enderezar sus ataques específicamente contra el discurso feminista y contra las propias feministas. Y lo hace evidentemente a partir de todos los mitos y estereotipos relacionados con las mujeres. De esta manera, y aún cuando el feminismo sea una de las raras políticas no violentas, los y las feministas han llegado a desacreditarlo al asociarlo con la idea del extremismo y de radicalismo, utilizando para ello "el mito de las mujeres incapaces de controlar sus impulsos violentos, peligrosos, sanguinarios. El antifeminismo ha influenciado así a la opinión pública, la cual ve en el feminismo una guerra de sexos. Sin embargo, las feministas rechazan el recurso de la violencia, la cual asocian con la cultura masculina que denuncian."

     Para Christine Bard, el mensaje sigue siendo el mismo. "A la feminista se la presenta como un monstruo contra natura, soltera, sin hijos, con costumbres sospechosas y animada por el odio hacia los hombres: una ambiciosa egoísta que busca sobretodo hacerse notar."

     A esta feminista caricaturesca debemos llamarla hembrista, pues es el hembrismo el concepto antónimo del machismo o, mejor dicho, su sinónimo del lado femenino. El sexismo, o lo que comúnmente llamamos machismo, es una ideología que sustenta la inferioridad y sumisión del sexo femenino al masculino; querer subvertir esta situación y crear la misma discriminación sometiendo al hombre, podríamos definirlo como hembrismo, este sería el sinónimo del machismo, puesto que se basa en la misma desigualdad pero aplicada al "otro sexo".

     La mayoría entiende que feminismo es lo contrario del machismo, es decir, su antónimo, pero esa antonimia la interpretan como la idea de una estrategia de la mujer para someter al hombre desde un supuesto "odio al varón" y de una pretendida superioridad femenina, es precioso, sino el hembrismo como antónimo del machismo, aunque más bien este sería su sinónimo...cambiando solamente el sexo.

     Toda esta confusión lleva a un rechazo del feminismo, malinterpretando el concepto y provocando rechazo a muchas mujeres "que no son feministas", es decir, no están en contra del hombre pero "si están a favor de la IGUALDAD".

     Pues bien, para aclarar conceptos habría que definir el feminismo como un movimiento social de carácter pacífico que lucha por la paridad entre los sexos y por la desaparición de todas las formas de discriminación contra la mujer, promueve, en definitiva, una sociedad más justa e igualitaria, donde ambos sexos disfruten de los mismos derechos en condiciones de IGUALDAD.




     Espero que aclarado el término, muchas mujeres dejen de desconfiar del feminismo y se apunten a una lucha que no excluye a los hombres, al menos a los que crean en un futuro donde la equidad y la paridad entre sexos sea posible y esa es una cuestión de justicia a la que nadie puede oponerse.

MARISA REBOLLEDO DESCHAMPS.
MASTER EN ESTUDIOS DE GÉNERO.
COORDINADORA DE "EQUIPO AGORA".


     Espero de todo corazón, que el texto haya dejado claro los términos que nos ocupan. El feminismo no es el odio al hombre ni querer ser superiores a ellos, el feminismo es algo que nos preocupa a hombres y mujeres y por lo que tenemos que trabajar juntos, codo con codo.
¡Un saludo!

jueves, 12 de noviembre de 2015

MODELOS DE SEXUALIDAD


En esta entrada, empezaré a tratar la temática de Sexualidad. En este caso, hablaré sobre los modelos de sexualidad que han existido o aun existen en nuestra sociedad.
Son, fundamentalmente cuatro:

El modelo reproductor estricto:
Se basa en un marco prohibitivo, no considera la dimensión placentera ni de comunicación de la sexualidad, sino estrictamente (como su nombre indica) la reproductiva. Es anterior a 1975, donde tradicionalmente, se conocía la sexualidad como algo que Dios había puesto en el hombre y en la mujer para traer niños al mundo. En esta influyen también, como podemos ver, las creencias religiosas. Todo lo que no fuera penetración vaginal heterosexual, la postura del ``misionero´´  y las relaciones maritales se considera ilícito y desviado. De la masturbación… ¡ni hablamos! Era considerada nociva para la salud y pecado, los anticonceptivos ¡prohibidos!, la homosexualidad tachada de ``enfermedad mental´´, las relaciones sexuales prematrimoniales vistas como conductas anormales.
Básicamente, todo lo que tenía que ver con la sexualidad era tabú moral y social. Sus efectos, se pueden ver patentes aun a día de hoy en algunas personas mayores a pesar de las transformaciones.
Por supuesto, esto no quiere decir que todo el mundo de esa época pensara o piense así.


El modelo reproductor progresista:
Basado en un marco preventivo. Empieza a tratarse la sexualidad como una dimensión importante de las personas y ligada a la salud. Se valora lo sexual más positivamente y desde un concepto más general. A partir de 1975 se aprecian bastantes cambios: los anticonceptivos se legalizan y surgen los primeros centros de planificación familiar, se reconocen los primeros grupos de gays y lesbianas, etc.
Pero este modelo no cuestiona al modelo anterior en lo fundamental de la sexualidad, ya que sigue 
considerando la penetración como algo básico. Liberar a las personas de una reproducción no deseada no significa dotarlas de los recursos necesarios para mejorar la calidad de las relaciones.

El modelo permisivo:
Se basa en la aceptación de las diferentes manifestaciones de la sexualidad humana. Antes todo estaba prohibido y ahora todo es válido. Se afirma aparentemente la importancia del placer sexual compartido, así como la comunicación y el intercambio personal desde el respeto mutuo, la responsabilidad y la libertad. Pero la sexualidad sigue centrada en la genitalidad (esto se explica más extensamente al final), reforzando el carácter reproductivo de la sexualidad; presentando un marco no respetuoso con las personas prefijando cómo deben ser sus relaciones. Ofrece como actividades más placenteras la penetración con su correspondiente orgasmo, pasando el resto de prácticas a segundo plano como``preliminare´´, sin concederles aun la importancia que tienen.

El modelo integrador:
Entiende a cada persona como única y diferente, acepta la diversidad de la sexualidad humana en el sentido de no ofrecer modelos de comportamiento adecuados, normales o deseables. Entiende la sexualidad como una dimensión humana que nos acompaña desde el momento de la concepción hasta la muerte, siendo cada período evolutivo importante y distinto.  Y aceptando que cada persona puede desear o disfrutar de diferentes prácticas que no tienen por qué ser nocivas o gustar a todo el mundo.


Además de estos cuatro modelos, es importante hablar de la ``Sexualidad Falocrática´´.
Este modelo influye de forma  significativa en nuestra capacidad de goce sexual. Es el modelo de sexualidad que nos``han impuesto´´, o mejor dicho, transmitido por la cultura en la que vivimos; herencia de un modelo sexual reproductivo basado en la sexualidad como medio de procreación, en los que se perpetúan los roles de género machistas (lo importante es que el hombre llegue al orgasmo, para eyacular y conseguir el embarazo). 

Una forma de vivir la sexualidad poco natural, llena de miedos, vergüenzas, metas… donde nos queda muy poco espacio para la libertad, para integrar esta dimensión como cualquier otra de nuestra vida, como una más de las necesidades físicas básicas; impidiéndonos crecer cómodamente en este terreno.  
Este modelo de sexualidad  está centrado en el``rendimiento genital´´ (llegar al orgasmo) y no en la búsqueda de relaciones placenteras donde el objetivo final sea el disfrute de los sentidos. Es el origen de muchos problemas y dificultades en la sexualidad de las personas, pues nos hace vivirla como una carrera, un llegar a una meta, un tener que ``cumplir´´ con la otra persona y con nosotrxs mismxs. 

Esto puede llevar a niveles de ansiedad en la relación sexual que no conducen más que a dificultades para estar en contacto con nuestro cuerpo, y que no favorecen en nada una vivencia placentera de la sexualidad. 
Cuando hablamos de sexualidad, o sobre un contacto sexual, la mayoría de las veces olvidamos, si no desconocemos, que se trata ni más ni menos de conseguir placer a través de nuestro cuerpo, una forma de relacionarnos íntimamente, tanto  física como psicológicamente de forma placentera y libre con nuestra pareja.

Mantener una relación sexual es proporcionarnos placer mutuamente y experimentarlo. Es comunicarnos, expresar lo que sentimos a través de nuestro cuerpo y el de nuestra pareja.   
Nuestra sociedad nos ha mostrado tradicionalmente un modelo de sexualidad falocrático, reduccionista y exigente, basado en los genitales, la penetración y el orgasmo, pero la sexualidad humana es mucho más que esto. Sexualidad es también, disfrutar de los besos, las caricias, la comunicación con la pareja en la intimidad… eso, también es placer.


Todo nuestro cuerpo está capacitado para proporcionarnos placer, y esto es algo que no debemos ni olvidar ni desaprovechar.   






Fuente: Barragán, F. La educación sexual. Guía práctica y Teórica. Ed. Paidós Ibérica.